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Saturday, April 10, 2010

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CAPITULO 24 : Reencuentros

Liza y los demás volvieron de Neuquén aquella noche. Owleye se despide de los jóvenes y se va con Octavio.

- Adiós Liza, Paul, Melody. Me gustó mucho viajar con ustedes... pero creo que de ahora en más ya no nos veremos tan seguidamente.

- Tienes razón... – Dice Melody triste – Ya no hay ningún motivo en común que nos una.

- ¡Oigan, vamos! Tienen una maravillosa vida por delante.

- Sí, Maestro. Gracias... gracias por acompañarnos.

Owleye y Octavio se suben al taxi y parten hacia su hogar.

Los otros tres también se separan para ir a sus casas, prometiendo mañana volver al colegio.

En la mafia griega se está trabajando para localizar a Markos. Paul, Melody y Liza vuelven a sus normales vidas.

Owleye y Octavio también siguen su vida como lo hacían antes.

Markos todavía no se fue a Inglaterra, ya que estaba más seguro en el departamento con Allen y se mantuvo en contacto con su familia todo el tiempo.

Así pasaron quince días.

- ¡¡Hermes!!

- Sí mi señor.

- Quiero información del niño.

- Lo siento... todavía no lo encontramos... no hay noticias.

- Hace quince... ¡¡quince malditos días que no hay noticias!!

- Lo sé jefe, lo sé. Pero por más que investiguemos, no lo encontramos, está muy bien escondido... A lo mejor ya no esté en el país.

. No les conviene, no les conviene... porque si llega a ser verdad...

- Sí, sí Gran Jefe. Ya entendí.

Hades aparece.

- ¡Gran Jefe!, ¡Debo hablar con usted!

- Hermes, retírate.

- Sí, mi señor. - Hermes se retira.

- Dime, Hades.

- Quiero pedirle permiso para ejecutar un plan que atrapará al niño.

- ¿Ah si?, ¿y qué piensas hacer?... ¿Poner una gran ratonera en una juguetería?. – lo burla – o mejor aún, ¿Sacrificarás a mas de tus hombres... solo por atrapar a un niño que... se te burló unas cuantas veces?

- ¡Ya basta!, ¡No me sigas provocando!. Sólo te pedí el permiso... no vine aquí a discutir contigo de cómo lo haré. Además... ¿Tú también lo quieres, no es así?

- ¡Rayos, Hades!, pero... cómo te enteras de todo. ¿También sabes quien es el niño en realidad?

- No me importa, solo quiero vengar a mis hombres.

- Oh, vaya. Apuesto que si te enteras de quien se trata... no lo matarías nunca.

- ¿Y por qué estás tan seguro?

- Por que tú tienes mucho que ver con él... mi querido Hades. Es que... ¿no te hace recordar a alguien?

- ¿A alguien?... Es verdad... cuando lo vi, su mirada, su voz, su rostro. Eran muy parecidos a...

Ja, ja, ja, maldito seas... ¿es que estás tan obsesionado con el chico solo por que se parece a Ares? Ja, ja, ja.

Zeus sonríe sin contestarle.

- Ja, ja, ja. Lo mataré aun con más razón.

- ¿Cómo has matado al autentico?

Hades calla y responde:

- Yo no lo maté, la policía...

- Oh, vamos Hades. No mas el cuento de la Policía, ¿Quieres?

- Bueno, está bien, yo lo hice... pero recuerda que Polífemo se había ido de la Organización...

- ¡No me importa... igual podía hacer que fuera mi hombre más leal... lo que pasó fue que tu te aprovechaste muy bien de la situación! Fue la peor pérdida de la historia de la Organización.

- ¡Bah, por favor!... Por culpa de ese idiota podríamos haber perecido hace mucho tiempo.

- ¡Esa hubiera sido mi culpa por aliarlo contigo para los proyectos!

- ¡Era un incompetente!

- ¡Pero mejor que tú!... ¡Mucho mejor que tú!

- Claro... así terminó... ¿Sabes qué?, me aburre hablar del muerto de Ares como no te imaginas. Así que me voy a ejecutar mi propio plan... Sabrás noticias de mí mas tarde...

- ¡Hades!

Éste se da vuelta lentamente.

- Cuidado con el niño... puede que te sorprenda enormemente...

Hades vuelve a voltearse y sigue su camino.

En su camino se encuentra a Orión.

- A dónde vas con tanta prisa, Hades.

- ¿Orión?, ¿Qué haces aquí?

- Lo mismo que tú, a tratar de encontrar al niño.

- ¡El niño es mío!

- Ja, ja, ja. Pues a mí no me importa en absoluto... solo quiero mi paga.

Hades lo mira con alivio.

- Pero, si quieres, podemos mantenerte informado de nuestras investigaciones...

- Y... ¿Qué es lo que saben?

- Todo... todo acerca del niño. Su vida, sus horarios...

- ¡Sólo quiero saber en donde está!

- Con todo gusto, amigo... El niño se encuentra en la ciudad.

- ¡¿Me estás cargando?!

- Por supuesto que no. Todos piensan que está fuera del país... pero no... él esta en la ciudad. No ha solicitado ningún servicio de viajes. Tampoco figura en otros lugares del país según nuestras conexiones.

- Mmm. Tienes razón. Será más fácil si está en la ciudad. Algún día tiene que salir.

- Y ese día puede ser hoy.

- ¿Qué tienen pensado entonces?

- Piensa... ya todo “ha vuelto a la normalidad”. Todos han seguido sus vidas normalmente y tratan de olvidar esto y enterrarlo en el pasado. Ahí es donde debemos actuar...

- ¿Y qué harán?

- El chico saldrá solo de su escondite... por el secuestro de su madre.

- ¿Su madre?

- Así es... su madre está tranquilamente en su casa... mientras su hijo esta escondido en otro lugar.

Será difícil porque esta rodeada de policías, pero con la vuelta de la “tranquilidad”, la vigilancia a disminuido.

- Estoy con ustedes... cuenten conmigo.

- Bien, Hades. Buena elección... Ven, entra a nuestra habitación.

Markos sigue su vida en el departamento de Allen. La relación entre ambos es similar a la misma relación entre Markos y el Tío John. Según Allen, cada día que pasaba prometía una futura tranquilidad.

Como todos los días, Allen se fue a trabajar. Markos se quedaba con la condición de que no saliera.

En estos días siempre hizo caso, pero el día en que no lo hizo había llegado.

Mientras tanto, Owleye estaba con Melody en su despacho. Estaban consultando a un antiguo libro de esoterismo. Octavio practicaba ajedrez. En ese momento, suena el timbre.

Nadie se para a abrir ya que estaban muy concentrados en sus tareas. Pero luego de una segunda llamada del timbre, Melody lo atiende.

Al abrir la puerta su rostro se llena de sorpresa... era Markos.

- Hola, Melody.

- ¡¡Markos!!, ¡¡Es Markos!!

- ¡Shhh! – interrumpe – ¡Dilo en voz baja!

Owleye no podía creer haber escuchado a Melody gritar ese nombre y corre hacia la puerta.

- ¡Markos!, Eres tú. ¡Que agradable es volver a verte!

- Gracias, Maestro. Lo mismo digo.

- Ven pasa, pasa y siéntate.

Markos se sienta.

- ¿Qué es lo que ha pasado?, ¿Por qué no nos hemos vuelto a hablar?

- Es verdad... ustedes, Liza y Paul se merecen una explicación.

- Ya... ya lo sabemos todo...

- ¿Qué?, ¿Ya lo saben?

- Así es... La última noche que tu pasaste en Neuquén, Paul y yo fuimos a verte. Tú estabas dormido pero Allen no. Él nos explicó de la situación en la que te encontrabas con la mafia griega.

- Oh, si... precisamente... No puedo hacer mi vida como acostumbraba a hacerlo. Tengo que estar cada día más escondido. Si sólo se me ocurre asomar la cabeza por la ventana... ya me tengo que dar por muerto.

- Entiendo... – dice Melody – es por eso que has renunciado a muchas cosas en tu vida.

- Así es... espero que sepan disculparme.

- No nos debes ninguna disculpa – dice Owleye – Es por tu bien y lo entendemos.

- Gracias, Maestro.

- Y... ya te despediste de Minerva, ¿no es así?

- ¿Minerva?, ¿y por qué lo preguntas? – Se extraña.

- Es que... ¿ya no sueñas con ella verdad?

- Claro que si... ¡Ah!, es que no les he contado la última parte del secreto.

- Pero... ¿no habías abandonado a búsqueda del secreto?

- ¿Estás loca?, nunca... me moriré buscándolo si es posible...

Melody y Owleye se extrañan mirándose unos a los otros.

- Oye Markos... si tú no abandonaste el secreto... ¿A qué sueño se refería Allen que tu habías abandonado?

- El sueño... ¡O no!, no eran estos sueños.... Todo fue un malentendido.

- Allen me pidió explicaciones de por qué había viajado con tanto apuro a Neuquén. Entonces, yo le dije que mi sueño era escalar montañas y que quería hacerlo.

- No le has contado el verdadero motivo.

- Si se lo hubiera contado, estaría en un manicomio.

- Te entiendo joven... son muchas cargas para un joven como tu.

- Si... lo sé.

Melody, mas contenta, cambia el tema de conversación.

- ¿Y donde vives ahora?

- ¡Oh, sí!, lo olvidaba. Estoy en el undécimo piso.

- ¡¿En este edificio?!

- Sí. Allen compro el departamento hace muy poco y me trajo a vivir con él. Como todavía la casa no está a su nombre es un perfecto escondite.

- ¡Nos veremos todos los días!

Markos se aflige.

- Eso no lo sé.

- ¿Por qué?

- Porque Allen no deja que yo salga, y tiene razón. No me conviene salir del departamento.

- Pero, puedes escaparte...

- Claro que sí... pero igual debo tener cuidado.

Markos quita un papel de su bolsillo y dice

- Toma, Mel. Esto es para ti.

- ¿Para mí?... ¿Qué es?

- Es la cuarta clave del secreto. La rearme durante varios días y la escribí. Tómala.

- Markos... ¡eres excelente!...

- Bien hecho hijo – Dice el maestro – y que bueno que sigas en esta misión... sabía que no te ibas a dejar vencer.

- Nunca Maestro... nunca...

Melody lee la estrofa y luego pregunta.

- ¿Has tenido alguna idea?...

- No... aún no...

Luego Octavio aparece.

- Hola Markos...

Éste se enmudece al verlo.

- Octavio...

- Que gusto... ¿te sucede algo?

- Octavio... tú... tú has conocido a...

- ¿A tu padre?

Markos queda callado. Octavio agacha la cabeza.

- Tu padre era un joven muy inteligente... todo lo que te han contado de tu padre es cierto. Su carácter era muy especial... solo pocos tenían sus cualidades. Pero pudieron dominarlo y...

- Lo sé, – interrumpe llorando – lo sé todo.

- Lo siento, Markos. No te lo he dicho por que no era mi deber.

- Lo sé... Gracias Octavio.

Un triste ambiente se apoderó del living en donde todos estaban. Pero Octavio lo rompe con una sorpresa. El timbre sonó. Octavio abre la puerta.

Markos estaba sentado en uno de los sillones cuando Octavio aparece con Liza y Paul. Markos se alegra enormemente de volverlos a ver. Salta del sillón a abraza a Paul.

Luego de un amistoso abrazo, Markos la mira a Liza a los ojos. Luego de decirse millones de cosas con la mirada, se abrazan y luego se besan apasionadamente.

7hydras y Hades siguen planeando el secuestro de Celine.

- ¡Atención, 7hydrass! – Dice Orion – Hades nos ayudará a promover nuestro próximo plan.

Todos se paran para recibirlo, ya que es un Dios supremo y fundador de la organización.

- Shen... cuéntale a Hades como está estructurado el plan.

- Si señor...

El plan consiste en un secuestro a las doce del mediodía del día viernes, pasado mañana. Alrededor de la casa de la persona a secuestrar existen medidas de seguridad algo numerosas. Leon ingresará al corazón de la seguridad camuflado de policía. Allí nos dará la señal. Vlad y Diofanto ingresarán luego hacia la casa. Tomarán a la mujer y se deshacerán de terceros, como el hermano y la mucama. Michael aguardará en la camioneta. Krupp dará la falsa alarma antes del momento en que Vlad y Diofanto la metan en ella. La policía reaccionará ante una explosión en dirección contraria a la casa y, por lo tanto, al secuestro. Seguramente, la atención de algunos estarán en la explosión y otros en la casa, con esta última posible acción abrirán fuego e intentarán rescatarla. Así que habrá que darlos de baja cuanto antes, pero luego diré quien se encarga. Según informaciones hay tres patrulleros. Nos falta alguien quien pueda destruirlos para no generar una persecución.

- ¿Esa será mi parte? – Pregunta Hades.

Shen hace un gesto afirmativo.

- Orion, Krupp y tú serán muy pocos si los atacan la mayoría de los policías.

- Eso ya lo sabemos y por eso recurrimos a la ayuda de otra pilar de esta Organización.

- ¿De quién se trata?... ¿Apolo?

- No... de alguien más... alguien tan profesional como Krupp en el arte de artillería pesada.

Wednesday, April 7, 2010

TApa del libro

CAPITULO 1 de DESTINOS LIGADOS

CAPITULO 1

Terror a los Avisos

Corriendo al baño desde su dormitorio para verse frente al espejo es la brusca manera de levantarse que Markos padece por las mañanas desde hace unos días. Este comportamiento matutino es producto de la aparición de una serie de sueños consecutivos que experimenta cada noche.

Se trata de una voz, proveniente de una silueta femenina, por lo que alcanza a ver. En esta oportunidad, la voz pronuncia una especie de aviso: "Faltan 4 días".

Desde hace unos días, este extraño ser dice lo mismo pero con mas días faltantes. Estos sueños siempre terminaban de la misma forma; cuando él le preguntaba a la silueta quien era. Luego de la pregunta, la forma femenina desaparecía y caía en un oscuro abismo.

Markos estaba cansado de estos sueños-aviso, como los denominaba. No quería dormir para evitarlos, pero sus estudios y trabajo no lo dejaban tomarse esa libertad.

El resultado era que dormía mal y no podía hacer sus cosas correctamente. La torpeza entró en su vida.

Su amigo y compañero Paul es de su mayor confianza. Este ya sabía de aquellos sueños-aviso que atormentaban a su amigo, por los cuales, Markos no debía hacer caso según su recomendación.

A Markos le parecía imposible el hecho de no pensar en los siguientes cuatro días. Su curiosidad era cada vez mayor.

Markos le confesaba a su amigo que tenía miedo de lo que pudiera pasar con él en los siguientes días, hasta escribió su testamento.

- Así son mis mañanas desde hace unos días... no me acuerdo con precisión cuando empezaron... pero créeme que no son nada agradables.

- No debes pensar más en eso. Debes concentrarte aquí, en tu vida. Yo soy tu amigo y te creo. Pero ni los maestros ni tu jefe te creerán si tienes algún problema de este tipo... Debes tratar de controlarte.

- Si, Paul... eso trato.

El ya no era el mismo extrovertido, puntual y aplicado ser que solía ser. Se había vuelto tímido y paranoico desde que se supo lo de sus sueños.

En la tarde, la mayoría de los compañeros de la escuela donde Markos estudiaba estaban en la puerta de salida del establecimiento reunidos. Molestaban a cualquier persona que pasara por allí. En ese momento, dos vagabundos se agreden verbalmente. Discutían por dinero. Se agreden de tal forma que llegan a pegarse, pero son separados por los alumnos. Markos no soportaba su dolor de cabeza y se va a su casa con su amigo Paul.

En el departamento de Markos siempre reinaba la limpieza el orden. Paul quedo asombrado por el desorden y la suciedad que abundaba allí. Markos deja caer su bolso al suelo con síntomas de depresión. Su rostro, con ojeras y su ropa desacomodada demostraban su estrés, producto de no alimentarse ni dormir bien, a pesar de las recomendaciones de Paul.

El joven ve que tiene dos llamados registrados en el contestador, pero se siente muy cansado para presionar el botón. Paul lo hace por él.

El primer llamado es de una advertencia de que si falta un día más al trabajo, estaría despedido. Paul se molestó con él. Markos, tirado en un sillón, ni siquiera se asombró.

El segundo llamado era de parte de su madre, el motivo de su llamado era que su Tío John tuvo un paro cardíaco, y esta internado. Markos se estremeció y llama su madre, pero no nadie contestaba.

Markos usaría lo que resta de la tarde para dormir, pero Paul no se lo permite. Su amigo, le propone comer algo. Markos le dice prefiere quedarse solo para poder descansar. Paul decide ir a su casa luego de dudarlo.

Cuando toma su portafolio arroja accidentalmente el bolso de Markos salen de un bolsillo varios pastillas para no dormir. Paul se impresiona al verlos.

Luego pensó que Markos no quería estar solo para dormir, sino para tomar las pastillas ya que tenía terror de hacerlo.

Markos se apena al verse descubierto por Paul, quien le advierte que no tome más esos medicamentos y que pida turno a un psicólogo. Markos se ofende y hecha a su amigo de su departamento.

En el camino a su casa, Paul se siente preocupado por él; se cruza con Liza, una compañera de clases. Luego de contarle todo lo ocurrido, Liza se preocupa también pero no cría que sea por los "sueños", advierte que es por otra cosa, un amor perdido o peleas familiares, nada paranormal.

En la noche, Markos se desespera, sentado en una esquina de la pared, tapado con una frazada, con las pupilas dilatadas, aterrorizado a que alguien aparezca. A pesar del medicamento, se duerme y se le presenta otra vez aquel sueño. Todo era igual, pero esta vez, aquella silueta decía que faltaban tres días. Markos pregunta siempre lo mismo y el abismo final se hace presente.

A la mañana siguiente, Paul va como todas las mañanas hacia el edificio donde vive su amigo para ir juntos a la escuela. Se preocupa cuando este no baja ni responde al timbre. Paul decide subir y se encuentra con la puerta del departamento algo entornada.

Adentro había mucho desorden. Paul temía por lo que se podía llegar a encontrar. A recorrer por dentro encuentra a Markos tirado en el suelo, agitado y llorando, pero dormido. Luego se despierta y corre hacia el baño y se mira al espejo, allí se despierta completamente mientras su cara toma forma desde la nubosidad.

Paul lo observa sorprendido. Markos lo abraza y le cuenta todo el sueño detalladamente, aterrado con las advertencias del mismo.

- ¡Paul, fue horrible!, ¡es horrible!... por favor... no me dejes solo.

- Descuida, estoy aquí. No me iré.

Paul cree profundamente en Markos por su amistad añosa amistad. Pero no descarta la opción de Liza. Paul ayuda a Markos a bañarse y cambiarse para la ir a la escuela. Paul no lo creía prudente pero Markos no quería quedarse un minuto más en su casa.

Ambos llegaron tarde. Markos y Paul estaban en clase. Markos se durmió en su banco. Mientras el profesor hablaba a los alumnos, Paul y Liza hablaban sobre Markos. Su amigo le cuenta todo a su compañera, pero que no influía ningún tema afectivo a su depresión. Paul le pide a Liza que guarde el secreto y que lo ayude para ayudar a su amigo. Liza contesta afirmativamente a la propuesta por las razones afectivas que sentía por Markos.